29 de marzo de 2008
18 de marzo de 2008
10 de marzo de 2008
(que lo vi de pedo, ni se piensen que miro ese programa)
25 de febrero de 2008
(zona en la que se debe hacer el click) - no, Monos, es con el mouse, saquen el dedo del monitor!
13 de febrero de 2008
Pero... (siempre hay uno) si el libro de Peter esta agotado o prácticamente es imposible de conseguir, quizás en alguna librería del otro lado del Rio Negro se encuentra, pero lo que es por este margen los Monos se cansaron de dar vueltas por todos lados buscándolo; es porque se vendió bien. Ahora, los afortunados que lo tenemos no queremos que se quede nadie con la curiosidad de leerlo.
Uruguayas, uruguayos, me es grato presentarles, desde editorial Artefato, la opera prima del señor Pedro Dalton. Con todos ustedes, MENTIRA EL CIELO. (aplaudan che!)
11 de febrero de 2008
Juan Pablo llegó a su casa contento de que la madrugada aún era noche.
Lo esperaban un cuarto de whisky, cuatro cigarrillos y su cuaderno con tapas de cuero para escribir antes de dormir, como suele hacer todas las noches de la semana. Entre las rendijas de la persiana ve cómo la noche se hace clara escuchando Seventeen Seconds de The Cure, mientras escribe algún relato sencillo acerca de lo que no sucede.
En la puerta del edificio calculó, girando la llave, que le quedaban unos cuarenta minutos antes de que la claridad molesta se hiciera sentir. Y el tiempo le alcanzaba para escribir un cuento corto.
Subió al ascensor y apretó el botón al quinto. Mientras se miraba el pelo en el espejo veía pasar los números de los pisos al revés. Cuando el ascensor estaba por llegar al cuarto, se paró de golpe en la pared con el número a la altura de sus ojos.
No puede ser. ¿Qué mierda pasa? Apretó de nuevo. Esto es joda. Se dijo, apretando a fondo el botón cinco. ¡Concha de la madre, aparato de mierda! ¡Movete! Taladraba con los pulgares el botón de plástico, y nada.
En el celular vio la hora y supo que estaba frito. Tenía el número agendado del portero, único salvador posible, pero no tenía crédito para llamarlo. Así que apretó la alarma a fondo y se asustó con el ruido metálico que raspaba en el techo. Los ladridos del perro de mierda del 403 le dieron calma esta vez. Capaz que alguien se levanta y le aviso que estoy acá. Pensó. ¡Puta madre, perro de mierda! Pensó. ¡DESPERTÁ A TU DUEÑO, CABRÓN! Dijo, y se escucharon pasos corriendo sobre el parquet del living del 403 y luego un golpe seco, tipo piñazo en lomo y se cortó automáticamente el ladrido.
Sacó la bolsita de tiros del bolsillo monedero y se tomó un saque con rabia aspirando y mirando los agujeros de la ñata en el espejo. La cara se deformó cuando fijó la vista en su reflejo.
Al rato las cejas se hicieron arco al escuchar el “reverb” de unos tacos aguja en el corredor dos pisos más arriba.
¡EEEEH! ¡ESTOY TRANCADO EN EL CUARTO PISO! Gritó fuerte. Escuchó el botón que claqueteaba desesperado por el índice de la futura secretaria ejecutiva del 602, quien sin paciencia caminó inmediatamente hasta el ascensor de atrás.
¡¡EEEEEEEEH!! ¡POR FAVOR LLAMÁ AL PORTERO QUE ESTOY TRANCADO EN EL ASCENSOR! Paró de gritar y oyó al ascensor de servicio frenar en planta baja. ¡Puta madre! ¡No puedo creer que la hija de puta no me escuchó! Me voy a tomar otro saque. ¡szuuuuiiiiff, gniff… sznort! Y en el medio de las bolitas blancas de los ojos el iris se hizo negro y fijo.
¡¡AAAAAHHHHHEEEEEEEEEEEEEEEH!! Botón rojo. ¡RIIIIIIIIIIIIING! ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING! ¡Puta madre que los parió a todos estos hijos de puta! No puedo creer que no oigan. Me voy a dejar llevar.
Al ratito se escucharon pasos a la altura del techo del ascensor. Exactamente a la altura de las sienes sobre las ojeras de los ojos.
¡HOLA! Dijo. ¿ME OYEN? Preguntó. ESTOY TRANCADO ENTRE EL CUARTO Y TERCERO. LLAMEN AL PORTERO, POR FAVOR, PARA QUE ME SAQUE. Y otra vez los pasos se alejaron hacia el ascensor de atrás. ¡¡EEEEH!! ¡¡¡ESTOY TRANCADO EN EL ASCENSOR!!! ¡¡¡¡AUXILIO!!!! Botón. ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING! Y otra vez el golpe del ascensor del fondo en la frenada de planta baja, y vuelta a pensar.
¡No puedo ser tan looser de mierda! ¡No acredito! Zafé de toda la locura del bar para venirme a escribir y acabar la noche haciendo algo. Soy un gil. Borré a Cintia que estaba hermosa con sus medias negras. Si estuviera acá en el ascensor, le doy lengua al nylon negro de sus piernas y le meto los dedos en la concha y dejo uno en la almeja, y el otro bien mojado de baba lo meto en el agujero del orto y me pongo a hurgar ahí adentro… y toco esas cosas que no sé que son y son de carne, y le giro los dedos y los saco y meto y saco y meto y meto y ¡¡MIERDAAAA!!… Botón. ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING! Dijo. ¡MIERDA!… mierda… mierda… mierda.
El aparato arrancó de golpe y vio pasar la puerta bordó del cuatro. Pasó la pared blanca con el número cinco, y enseguida apareció la puerta de su piso con el pestillo de bronce. Abrió bien rápido la puerta-tijera para no volver a quedar atrapado y al estirar la mano al pestillo siguiente la puerta se abrió sola. Una sonrisa blanca en la penumbra, y vio el brillo negro de las sandalias. Con la vista acarició los tobillos de nylon y las manos de ella tomaron las suyas que estiraron el elástico de la bombacha tocando los pelitos mojados de…. Y Cintia le dice:
Yo también quiero que me hagas todo eso.
Esa noche hizo el cuento un poco más largo y la luz del mediodía no fue molesta.
Pedro Dalton
Lecturas de verano cortesía de:
1 de febrero de 2008
23 de enero de 2008
18 de enero de 2008
Es un mes confuso en cuanto a estados sentimentales. Flota una alegría con olor a pólvora y jazmín. Tíos mamertos y divertidos, que no están, cambian por primos lejanos de una vez al año.
Las ocho menos cuarto. Matías desde su cama miraba la intermitencia mágica de las guirnaldas del arbolito de plástico. Escuchaba Los Estómagos. Se acariciaba el abdomen para aliviar la emoción que le estrujaba los músculos por la fuerza imponente de las canciones del disco. El sonido de los cubiertos golpeando los platos cuando sus padres preparaban la mesa, tampoco lograba sacarlo del trance de los cambios de color del algodón simulando nieve, y menos de la tristeza que disfrutaba imaginando los lugares vacíos que habría en la mesa.
Los veteranos se habían ido muriendo. Todo era tan natural que a pesar de haber sucedido en el lapso de dos años, sintió la falta de los tres -abuela, tío Raúl y tío Rolando-, justo en esta fecha. Por supuesto que el dolor de esas desapariciones estaba aceptado, y por esto se encantaba con el bienestar melancólico al recordar los gestos y frases de los veteranos, que hacían imagen en las profundas melodías del disco.
Un par de lagrimotas bien mojadas rodaron a la vez de cada ojo, y atajó a las dos con la lengua en cada comisura de los labios. “Hielo” tiene la voz tan desesperada que aporta la lucidez necesaria, no sólo para saborear dos lágrimas a la vez, sino que lo hizo levantar de la cama para ir a comprar puchos.
Pasó por el living para avisar que bajaba y ofrecerse para traer lo que hiciera falta. Lo dijo acariciando los riñones de su padre, y sintió la tela suave y limpia de la camisa. Cuando el padre se dio vuelta sorprendido por el cariño, le dio una guiñada cómplice, aclarando que cuando subiera del kiosco debía estar esperándolo con un buen whisky.
En lugar de salir por el living, fue hasta la cocina y aprovechó que su madre tenía las manos ocupadas para darle un beso. La felicitó por lo bonito que había armado los platos de la picada. Le dijo que los colores estaban muy bien equilibrados y abrían el apetito. También le dijo “te quiero”.
Llegó a la soledad perfecta, como en los baños de una fiesta, al entrar en el ascensor. Ahí pudo meditar en los gestos que acababa de hacer. Mirando fijo su sonrisa en el bronce de la botonera se habló en voz alta: “¡Qué placer! ¡Qué bien! Les dije que los quiero ahora que están vivos. ¡Qué bien! Pude disfrutar de hacerlo, si se murieran hoy yo ya les dije todo lo que merecen”.
El ascensor golpeó en la planta baja y Matías picó en la cama mientras la guitarra de “La Venganza” se hacía real en el consciente.
Prendió un cigarro y caminó hasta el living. Acariciando la espalda de su padre, sentía la tela suave de la camisa limpia.
Pedro Dalton
Lecturas de verano cortesía de:
Me acuerdo de aquella noche cuando tenía cuarenta y cuatro años menos y me quedé sentado, en la cama, mirando el campo por la ventana. El campo, iluminado por la luna. No precisaba música, ni cigarro, ni siquiera compañía para comentarlo. No me estaba alejando de nada. Estaba ahí porque siempre, desde chico, me gustó el campo.
En aquel momento estaba veraneando en el rancho de una prima y su marido. No sentía la importancia de estar conectados con ellos porque me caían bien. Eran buenos músicos. Él me daba tareas para que hiciera y yo las disfrutaba porque me gustaba ayudar.
Un par de veces me rezongó por mi torpeza, al tener miedo a ciertas rutinas del campo, pero una vez lo dejé tirado por portarse como un nabo. Él estaba cortando el pasto con el tractor y me subí a la cabina. Le dije que la cortadora estaba cerca de los panales de las abejas. Me dijo que le avisara si estaba por tocarlos.
_¡Vo! ¡Están enojadas! –le dije cuando la caja blanca se hizo negra de alas y algunas entraron en la cabina.
_Quedate tranquilo que sólo vienen a ver qué pasa –entonces me picó una en la cabeza y salí corriendo a buscar a mi prima y lo dejé con su puto enjambre. Llorando le dije a Estela que las abejas estaban zarpadas y volvimos los dos al lugar y él me habló como mis amigos, onda: “¡Buena onda loco tu ayuda! ¡Gracias por dejarme solo!”
Me fui al cuarto re caliente. Dormí una hora de siesta después de almorzar. A eso de las cuatro de la tarde trepé al techo de chapa del galpón para seguir dándole anti-óxido, escuchando London Calling de los Clash. Todo el campo escucharía ese disco que sonaba fuerte, incluso las abejas. No hablé más en todo el día ni tampoco en la cena. Me senté en la cama y me quedé mirando el campo por la ventana.
Ahora estoy en la noche de otro rancho de campo, donde vivo alejado de todos y todo. Escucho el silencio con la gracia de aquella noche solitaria, igual que hace cuarenta y cuatro años atrás. Hay grillos constantes y todos son distintos al escucharlos. Se oye algún ladrido muy lejano y algún tero. La luna se cuadricula con el mosquitero y llega el olor a bosta fresco de vaca. La caída del sereno hace estrellas en el suelo.
Ya no me importa querer explicar la razón de que ver la noche de esta forma es la mejor. Todos lo sabemos.
La sábana está fresca y limpia como el cielo.
Buenas noches.
Que descanses.
Pedro Dalton
Lecturas de verano cortesía de:
16 de enero de 2008
2 de enero de 2008


Este marcador de paginas, llego a los Monos por gentileza de Mr.Topo, quien le obsequio unos cuantos a Miss Lau y Mr. Gabito.
Elogiamos este sencillo pero emotivo presente de parte de Mr.Topo y buscaremos la manera de repartir estos marcadores entre la monada. (Posiblemente con la edición del proximo DVD).
Y ya que celebramos el regalito que nos dio Mr. Topo, podemos también celebrar el aniversario del mismo.
Ya que el día de hoy es su cumpleaños.
MUY FELIZ ANIVERSARIO Mr. TOPO!
Un gran abrazo de parte de todos los monos que integran este plenario.
27 de diciembre de 2007
24 de diciembre de 2007
18 de diciembre de 2007
Esta fué publicada ayer por Mr.Duroc en su espacio en Montevideo.com.uy.
Disfrutenla.
Aquiescencias
A los monosenlamesa, por su destreza,
y a Pablo Fernández, por su calidad de anticipación.
Desde el momento en que uno, sentado en el cordón de la vereda, con el sol de la noche sabatina hacía rato ya escondido, cerveza en mano y justo frente a la lacónica y heroica camioneta estacionada de los Supersónicos y más allá la puerta del reducto, uno quizá podía vaticinar que al llegar, bajando por Yaguarón, la banda de amigos, todos juntos, los Buenos Muchachos y los Supersónicos, la noche iba a ser festiva en el fiel sentido.
Aprovecho para aclarar que este comentario no deambulará entre consolidados conceptos musicales y hasta el lector seguramente encuentre poca objetividad. Lo reconozco, y quizá ello esa la razón primordial de hacerlo, al hablar de una fiesta de fin de año, anticipada como posiblemente inolvidable.
El show de Los Supersónicos fue el de un aluvión de marea donde sirenas que no se conforman con menos que cortejantes de fieras galaxias les guiñan a estos hermanos surfers con guitarras parafinadas de melodía como tablas que se hicieron paso por el mar donde asimismo habita un viejo camalote que con el tiempo devino una gran isla de encanta. Temas en vivo como “Chupacabras”, “Neptunia”, el mini tributo a Kraftwerk y el fin con “Misirlou”, de Dick Dale, demuestran que la familia sónica sigue bien acomodada sobre la cresta de una ola melódica. Los viejos amigos a un lado del escenario y la impronta humorística comandada por Leo Sónico sobre la relación entre las dos bandas, donde la palabra “Juntacadáveres” siempre aflora, destacando las anécdotas frente al cómplice público (como el caso del origen del tema “Chupacabras”), hacía que el momento fuera más sincrónico. El aplauso fue efusivo y dejando entrever que no sería la despedida final de los hermanos sónicos del escenario de DoS esa noche.
Otra cerveza y algún cigarrillo en la confortable planta alta del reducto, una especie de mini Factory criolla, y nuevamente bajar para ver a la mejor banda de rock no sólo del país, sino de la región.
“Ahí voy” y “He never wants to see you once again” (Amanecer Buho, 2004) abrieron el clima de la noche. Con “Desestrés” y la franca “Vamos todavía uruguayo” (Aire Rico, 1999) la nave zarpó y se enderezó. El búho se quitó la corbata y llegó la solitaria dendrita de “Sin Cielo (Dendritas contra el bicho feo, 2001)”. “Hey Luna hey” y luego montando el caballo negro llegó “Temperamento”, punto clave en la poesía de la banda, del grito y disco Nunca fui yo, de 1996.
Momento de quiebre fue cuando subieron dos invitados, Lecu (voz y teclado) y Luis (bajo), miembros de la banda argentina La Doblada, y comenzó a sonar “Cri-Cri”, tango blues con Lecu enajenado frente al órgano junto a un Pedro Dalton como crooner malevo, raspando la intriga con su aliento sobre el megáfono. Luego la sensible como nerviosa “Vos más que vos”, con Lecu en voz cantando en segunda persona y esa frase que quizá pueda resumir el propósito de este comentario, “la emoción de tocar tiene que erizar en cualquier lugar”, y el inevitable final con Pedro dándole al platillo.
Los cráneos presentes comenzaban a desnudarse bajo las guitarras del Topo y Marcelo, el aledaño bajo de Alejandro a la sugerente batería regida por José, al aflorar el Uno con uno y así sucesivamente (2006) con “Lengua Distorsión”, “Villete de oro”, el in crescendo de “¿Que hacés Joâo?”, y el advenimiento a la metamorfosis poética-musical de “La Isla era un Camalote”; más que una canción, el tema más al límite de la historia del rock uruguayo, su run for your life. No diría que el mejor logrado de la historia de la música uruguaya, ya que dicha mención sería para la eterna “Guitarra Negra”, de Alfredo Zitarrosa.
Llegaron los bises con Pedro y el Topo vistiendo las sugestivas remeras supersónicas con la neptunial letra n (Cecilia, Milagros, Pavimento, Y la nave va, De a 2 mejor), más cervezas y el techo que goteaba ahogado de clima, de fiesta, echando directamente a todo el mundo a la calle.
El final fue el de compartir entre bandas amigas y cerrar el año con manía todos juntos sobre el escenario: el relámpago de los covers de los Pixies, con la satánica "Isla de Encanta" y el estimado tema final del concierto “Monkey gone to heaven”. Un verdadero aquelarre.
Y el mono fue al cielo.
Y la nave fue.
R. Duroc.-
14 de diciembre de 2007
Aquí va el post nº 200 de Monos en la Mesa.Jueves 13/12/07 Primer presentación en DOS.
No voy a entrar en el análisis detallado del show ni a discutir la lista de temas seleccionados. El toque fue justamente lo que tenía que ser para un comienzo de 3 días de Buenos Muchachos.
Un set tranqui, con mucho ambiente, una presentación excelente sin énfasis innecesarios tanto en la banda como el público. Hubo para todos los gustos, Aire Rico para refrescar, Dentritas que se devoraban corazones mientras el Búho gris volaba razante sobre las cabezas ahí presentes.
Uno con Uno y así sucesivamente gozamos de la magia de una nueva demostración de grandeza artística. Hubo de todo para todos, si bien extrañe un faro que me iluminara el camino de regreso a casa, no me perdí ya que llegue volando, volando en la alegría que me dio esta dosis de mi droga favorita.
Miss Matilda y Mr Gabito tomaron sendas fotos, yá pueden ver las de Miss Matilda en nuestro FotoBlog.
3 de diciembre de 2007
1 de diciembre de 2007
29 de noviembre de 2007
Gacetilla: Pedro Dalton el 11/12 en BJ eneste ciclo:
CICLO TEATRAL "A LA CAMA CON ANA"
VUELVE AL ROJO VIVO
-EN BJ LOS MARTES-
El martes 13 vuelve "A la cama con Ana", el ciclo de teatrales entrevistas en vivo a cargo de la artista del Under, la actriz Ana Blankleider. Dani Umpi será el primer artista invitado a BJ, el recinto de Soriano 820 casi Florida devenido en gigantesco dormitorio. (Entrada: 60 pesos.)
El programa es el siguiente:
Martes 20 de noviembre: Martín Rivero (de Astroboy)
Martes 4 de diciembre: Raúl "Pelado" González (de Guatusi)
Martes 11 de diciembre: Pedro Dalton (de Buenos Muchachos)




